Cerca de 1.000 comunidades definieron prioridades territoriales tras cuatro meses de diálogo con la Mesa Wayuu


Durante cuatro meses, la Mesa de Diálogo y Concertación para el Pueblo Wayuu realizó 22 encuentros territoriales, espacios creados para escuchar, priorizar y organizar las necesidades más urgentes de las comunidades.
Las reuniones se realizaron entre octubre y enero en Uribia, Maicao, Manaure, Riohacha, Albania, Dibulla, Fonseca, Distracción, Hatonuevo y Barrancas, más de 2.00 personas entre autoridades tradicionales, sabedores, sabedoras, líderes, lideresas parteras, parteros, se sentaron a dialogar sobre problemáticas estructurales.
Un equipo técnico conformado por especialistas en derecho, salud, educación, tierra y territorio se desplazó hasta las comunidades. Según manifestó Mario Cajiao, profesional en salud “se establecieron espacios de trabajo con la comunidad, trabajamos una metodología que fue priorizar a través de tres herramientas que construimos y diligenciaron las comunidades, las cuales les ayudaban a identificar fácilmente la necesidad que tenían.
Además del diagnóstico, los encuentros sirvieron para socializar los decretos 0480 y 0481 de 2025 que reglamentan el Sistema Indígena de Salud propia e Intercultural (SISPI). Y el Sistema Educativo Indígena Propio (SEIP) así como el Decreto 0488 sobre funcionamiento territorial indígena.

Autoridades tradicionales destacaron que estos espacios de diálogo representan un avance en el reconocimiento y fortalecimiento de la autonomía del pueblo wayuu. Así lo manifestó Manuel Epiayú, autoridad en un sector, del resguardo indígena El Cerro (Hatonuevo), “es un espacio que se abre para nosotros, los pueblos indígenas, para discutir todos los temas que tengan que ver con los territorios, de acuerdo con las facultades que el Gobierno nos está dando”.
En la zona rural de Riohacha, Eudocia Mengual, autoridad tradicional expresó, “este encuentro ha sido de mucho provecho para nosotros, me siento muy agradecida porque sé que es para mejorar nuestra calidad de vida”.

Mientras tanto, en la zona rural de Uribia, las parteras se sintieron esperanzadas de que su labor sea valorada y remunerada a futuro. Esto piensa Rosa María González, quien ha ayudado a traer al mundo a muchos niños wayuu “Me llaman y voy atender los partos a las rancherías, cuando veo que es muy complicado, lo envío al hospital sin embargo el otro día nació un niño que estaba atravesado en la barriga”.
Las sabedoras también dejaron claro que la educación debe responder a su cultura “que los niños aprendan matemáticas, contando chivos, contando iguarayas,”, expresó Dainelis Jurariyú.
Entre los temas más urgentes abordados por las comunidades fueron el acceso al agua potable, seguridad alimentaria, energía, conectividad, fortalecimiento cultural, y mejoramiento de vías, este último de gran importancia señalaron las autoridades tradicionales. “Prioridad para nuestras rancherías además del agua, la vía de acceso, sin la vía de acceso es como no tener comunicación, una ranchería sin comunicación está en abandono”, expresó Daniel Rodríguez Epieyú, autoridad tradicional de Kulesiamana en Uribia.
Estos encuentros son espacios de esperanza, que buscan el buen vivir. Muchas comunidades necesitan bombas sumergibles, la construcción de pozos y el mejoramiento de estos. Los niños necesitan agua potable en su escuela. Otras comunidades tienen agua salada y solicitan planta desalinizadora. También solicitan escuela para adultos, aulas interactivas, restaurantes escolares, viviendas, aulas dignas, ampliación de territorio, mangueras para que el agua llegue a más casas, tanque elevado para el agua, centros de salud con sus equipos médicos, arreglo de las vías de acceso a las rancherías, internet para las escuelas, energía comunitaria y huertas caseras.
Toda esta información fue entregada al ministerio del Interior a través de la Dirección de Asuntos Indígenas, Rom y Minorías para continuar la hoja de ruta. Ahora las comunidades esperan que el diálogo se transforme en soluciones.
